domingo, 19 de mayo de 2013

Mis primeros macarons de chocolate y café!!!

Sí, un año después de comprar el libro ¡al fin los he probado! (ya me vale jajaja) Y en cuanto me he metido el primer macaron en la boca he pensado ¡madre mía, qué has hecho! Esto no lo tendrías que haber probado... ¡Están demasiado buenos!
Todo empezó esta mañana, cuando estaba buscando alguna receta dulce para ponerla en el blog por que ya tocaba (que a la que publico un par de recetas saladas seguidas ya no me hacéis ni caso jajaja).

Tenía el libro de macarons dando vueltas de nuevo por casa desde hacía un par de semanas por que quería probarlos, pero no me atrevía con ellos... Había leído varias primeras experiencias malas y no conseguía coger fuerzas para enfrentarme a ellos (ahora que lo releo, parece que esté hablando de cualquier otra cosa más seria que de macarons jajaja).
En fin, en vista de que no me decidía por una receta y de que tenía la nevera bastante pelada para inventar cualquier cosa (he estado a punto de enseñárosla, pero me da vergüenza del eco que hay dentro de la nevera jeje) mi chico vio el libro y me dijo ¿y por qué no pruebas los macarons? Miré la bonita portada del libro y me dije "vamos a por ellos, lo peor que puede pasar es que acaben en la basura..."
Y me puse manos a la obra. La primera hornada fue un poco desastrosa, seguí los tiempos de la receta al dedillo y quedaron poco hechos... No pude salvar ni uno, todos se destrozaban en cuanto los intentaba levantar de la bandeja... En esta foto todavía no los había tocado, en cuanto salieron del horno se desinflaron y rompieron.
Para la segunda hornada ajusté un poco más los tiempos a mi horno, que siempre necesita unos minutillos de más y ¡¡¡salió fenomenal!!! Menos mal que mi cocinillas no me vio dar los saltos de alegría cuando los saqué del horno y estaban lisos por arriba jajaja la parte de abajo aún estaba un poquito blanda, pero no se rompió ninguno :D. Como me he acordado hoy de Gema, del blog Mica en la Cocina, que fue mi AIG2012 y me regaló la lámina de silicona para los macarons, va divina ¡muchas gracias de nuevo!. Así que ¡primera prueba superada! Me queda mucho por mejorar pero ya no les tengo miedo a los macarons jeje.

Aunque debería haber seguido teniéndoles miedo por que después de haberlos probado los he colocado al mismo nivel que los cupcakes en bonitismo y deliciosidad... Son dulces, pequeños y taaaan ricos que te los puedes acabar comiendo a puñados sin darte cuenta. Os lo dice una a la que le ha costado horrores no comerse todos los macarons por que tenía que hacer las fotos... Eso sí, entre foto y foto misteriosamente la bandeja se iba quedando un poquito más vacía, y todavía no sé como ha ocurrido jaja.
Y el gran descubrimiento de esta receta ha sido la crema de relleno de mascarpone y café, que me la he sacado un poco de la manga por que la que proponían en el libro no me convencía mucho. Decir que está deliciosa es poco. Nada más probarla me he imaginado un pastel con bizcocho de chocolate cubierta de esta crema... Uff!, me pongo a salivar solo de pensarlo! Si la probáis ya me diréis si tengo razón o no ;)

 Ingredientes para la base (20 macarons aprox.)
  • 190 gr. de azúcar glass
  • 20 gr. de cacao en polvo sin azúcar
  • 100 gr. de almendras molidas
  • 125 gr. de claras de huevo (4 huevos medianos)
  • 40 gr. de azúcar el polvo (icing sugar)
  • Colorante en pasta de color rojo
  • Sal
 Ingredientes para el relleno
  • 250 gr. de mascarpone
  • 16 ml. de agua caliente
  • 1/2 cucharada pequeña de café instantaneo
  • 2 cucharadas de azúcar glass (a gusto)
  • Espesante
 Preparación

Esta vez no hay fotos del paso a paso por que me dediqué de lleno y realmente se me pasó ¡lo siento! A ver si hago el "esfuerzo" y los repito pronto con el paso a paso ;).
En un bol mezcla con la ayuda de una batidora de varillas el azúcar glass, las almendras molidas y el chocolate el polvo. Reserva. 

Con la ayuda de una batidora o unas varillas, monta las claras de huevo a punto de nieve con una pizca de sal. Si estás usando una batidora eléctrica, disminuye la velocidad a la mitad y añade el icing sugar poco a poco, esperando a que se incorpore bien a la masa para añadir la siguiente cucharada.

Añade una pizca de colorante rojo en pasta, para ayudar a subir la tonalidad del cacao. Para que os hagáis una idea, yo solo he mojado una vez un palillo dentro del bote de colorante y las claras de huevo me han quedado más o menos rosas.  

Una vez el color es homogéneo (si hace falta acaba de mezclarlo con la ayuda de una espátula), añade poco a poco la mezcla de azúcar, chocolate y almendras que habías reservado y mézclalo con la ayuda de una cuchara de metal hasta que no queden grumos.

Coloca la masa en una manga pastelera y haz los círculos sobre un molde para macarons o sobre papel para hornear de unos 5 cm. de diámetro. 
Con cuidado da un golpe seco en la bandeja para eliminar el aire que pueda haber en el fondo de los macarons y déjalos reposar entre 15 minutos y una hora, hasta que se cree una pequeña costra y la superficie no esté pegajosa ni húmeda cuando los roces. No te saltes este paso ya que ayuda a que el macaron sea liso y brillante una vez lo hayas horneado.

Pon a precalentar el horno a 170ºC.

Mete los macarons unos 10 minutos en el horno (en mi caso fueron casi 20). Debería quedarte la parte de arriba brillante y crujiente y la parte de abajo seca. Deja que se enfríen en la misma bandeja.

Para hacer el relleno solo tienes que calentar el agua en el microondas durante unos segundos y disolver el café en ella. Reserva hasta que se temple un poco.

Añade en un bol el queso mascarpone y vierte el café soluble poco a poco mientras vas removiendo. Sigue con el azúcar glass. Yo solo le añadí 2 cucharadas de azúcar por que la base de los macarons ya es bastante dulce, pero puedes añadirle tanta como te guste :). Cuando ya esté todo bien mezclado, si la mezcla te ha quedado líquida, puedes añadirle una cucharada de espesante para que puedas rellenar los macarons sin problemas. Reserva en el frigorífico hasta que vayas a usarla.

Una vez las bases estén frías, emparéjalas por que no todas serán iguales ;) y añade el relleno entre ellas con las ayuda de una manga pastelera. Procura no pegarte mucho al borde por que al taparlos el relleno cederá y podría salir bastante por los bordes.
Cuando ya estén todos rellenos, mételos en un tupper o lata de galletas y déjalos reposar en la nevera o en un lugar fresco unos 30 minutos antes de servirlos. Si tienes fuerza de voluntad los puedes mantener de esta manera durante unos días ;).   

domingo, 12 de mayo de 2013

Albóndigas con verduras en salsa de tomate

¡Ya estoy aquí de nuevo! Tras la escapadita a Barcelona de la semana pasada para estar con la familia unos días (por eso no hubo receta, acabé agotada!!) he recuperado una de las recetas que tenía pendientes para publicar, quizá de las últimas con un toque más invernal.
Aunque, si os digo la verdad, para mi es un plato de los que te puedes comer durante todo el año. En invierno lo sirves bien calentito para que te entone el cuerpo y, cuando empieza el calor, templadas están deliciosas.

¡O incluso frías! Todavía tengo el recuerdo de entrar en la cocina de mi abuela y ver un platerón de albóndigas ya fritas a la espera de que las preparara de dos o tres formas diferentes. Por que mi abuela era de las que nos preguntaba ¿qué queréis comer hoy? y os podéis imaginar cuando tocaba albóndigas... unos las queríamos con tomate, los otros sin, etc. Pues yo siempre acababa comiéndome alguna directamente de esa bandeja por que frías las encontraba riquísimas ¡la de albóndigas que le robé a mi abuela! jajaja
Nosotros esta vez las hemos hecho en salsa de tomate acompañadas de unas verduras, una receta muy completa e ideal, incluso para prepararla de un día para otro y llevártelas al trabajo.

Sobre las verduras que acompañan a estas albóndigas, las podéis adaptar a vuestros gustos y va muy bien para sacar de en medio los restos de verduras que nos quedan por la nevera. Nosotros las pusimos un poco a ojo, así que no puedo daros una cantidad exacta de lo que llevan pero casi mejor, así podéis poner más cantidad de las verduras que más os gusten ;).

 Ingredientes (para 4 personas)
  • 400 gr. de carne picada mixta
  • 1 huevo
  • 2 rebanadas de pan de molde
  • 1 vaso de leche (aprox.)
  • 2 dientes de ajo
  • Harina
  • 2 cebollas pequeñas
  • 185 gr. de champiñones (1 lata pequeña)
  • 400 gr. de tomate triturado
  • 200 gr. de verduras: zanahorias baby, guisantes, judías verdes, espárragos blancos
  • 1 vaso pequeño de vino blanco
  • Sal, pimienta y perejil
 Preparación

En un plato vierte la leche y coloca las rebanadas de pan presionando un poco con los dedos. Déjalas unos minutos para que absorban la leche y se empapen bien. Reserva.

Pela y pica un ajo. Colócalo en un bol junto con la carne picada y el huevo. Escurre un poco el pan que habías mojado en la leche y añádelo desmenuzado al bol. Salpimienta, añade un poco de perejil y remueve todo hasta que consigas una masa homogénea.
Una vez tengas la masa preparada, forma bolitas de unos 4 cm. de diámetro y enharínalas. Puedes hacerlo directamente sobre un plato con un poco de harina o poniendo un poco de harina en un vaso pequeño, añades una albóndiga y remueves un poco hasta que se cubra de harina.
Una vez que tengas todas las albóndigas enharinadas, por a calentar una sartén a fuego medio alto con bastante aceite y fríelas hasta que estén bien doradas. Colócalas sobre una servilleta de papel para absorber el exceso de aceite y reserva.
Pela y limpia todas las verduras. Corta en rodajas las cebollas, el ajo restante y las zanahorias (si no usas las baby) y en trozos las judías verdes y los espárragos.

Vierte en una olla a fuego medio un poco de aceite y, cuando esté caliente, añade la cebolla y el ajo. Póchalos durante unos minutos. Cuando la cebolla empiece a estar transparente, añade el resto de verduras y deja que se hagan unos minutos, removiendo de vez en cuando para que no se peguen. Añade el vaso de vino blanco y deja que se evapore el alcohol durante un par de minutos.
Añade el tomate y salpimienta. Si el tomate está muy ácido puedes añadir un poco de azúcar. Remueve varias veces con cuidado para mezclar el tomate con las verduras y déjalo cocer unos 20 minutos.
Pasado este tiempo añade las albóndigas y cuece todo unos 15 minutos más. Rectifica de sal si hiciera falta y sírvelas.

domingo, 28 de abril de 2013

Bocadillos de berenjena rellenos de queso y pavo

La receta de hoy llevaba tiempo en mi lista de pendientes. Es de las típicas que solía tener en mente siempre hasta que llegaba el momento de pensar cómo preparar unas berenjenas: nunca me acordaba o cuando lo hacía ya era demasiado tarde jeje. Así que esta vez me acordé al hacer la compra y las cogí directamente para preparar este plato.
Estos bocadillos de berenjena los probamos por primera vez en casa de mi abuela. No sé de donde sacaría la receta o cómo se la inventaría, pero la verdad es que son una delicia. Siempre los preparaba cuando había una comida familiar o cuando íbamos nosotros a verla a Barcelona por que sabía que nos encantaban así que poco a poco se convirtió más en un plato de "fiesta" y no faltaba en ninguna reunión familiar.

Requiere un rato para prepararlo, pero no es un plato difícil de cocinar y tiene la ventaja de que lo puedes servir tanto caliente como frío, así que viene muy bien para cuando vienen bastantes invitados a casa ¡si es que las abuelas son la mar de apañadas! ;)
Y el relleno lo puedes preparar totalmente a tu gusto. Mi abuela preparó estos bocadillos rellenos de chorizo, jamón de york, jamón salado, etc. eso sí, el queso siempre estaba presente para suavizar el sabor. Yo esta vez quería algo suavecito para no perder el sabor de la berenjena, así que elegí pavo cocido y queso tierno, e incluso probé otros con queso azul ¡todos están riquísimos!

 Ingredientes (para 25 unidades aprox.)
  • 2 berengenas
  • 100 gr. de pavo o jamón de york
  • 100 gr. de queso tierno en lonchas
  • 2 huevos
  • Harina
  • Aceite de oliva, aceite de girasol y sal
 Preparación

Lava bien la berenjena y corta unas tiras de la piel para que cuando la frías no encoja. Con hacerle un par de cortes basta, aunque yo siempre me lío y acabo haciendo unos cortes más... artísticos :P
 Corta la berenjena en rodajas de más o menos un dedo de ancho.
Y cada rodaja córtala de nuevo por la mitad. Te recomiendo que no llegues hasta el final y las dejes unidas por un trocito ya que así será más fácil mantener el "bocadillo" unido cuando vayamos a freírlo.
Para el relleno, coge un trozo de pavo y extiéndelo, pon el queso en el centro y ciérralo para crear un paquetito. Esto ayudará a que el queso no se salga tan fácilmente cuando se derrita en la sartén.
Coloca el relleno dentro de cada rodaja de berenjena y aplástalo un poquito con los dedos para que no se quede muy abierto.
Nosotros también hicimos una versión con queso azul, que queda riquísima :)
Ya solo queda preparar el rebozado. En un plato añade un puñado de harina y en otro bate un par de huevos. 

Prepara una sartén a fuego medio-alto con una buena cantidad de aceite de oliva y de girasol. Si no tienes mucha práctica en rebozar a la vez que fríes, prepara la sartén una vez que ya hayas rebozado todas las rodajas de berenjena.
Cubre bien cada bocadillo de berenjena con harina, sin olvidarte de los bordes ya que ayudará a que el relleno no se salga.
Y una vez que esté bien cubierto de harina, pásalo al plato del huevo, cubriendo también con éste todos los lados.
Ya solo queda meterlas en la sartén una vez que el aceite esté bien caliente y sacarlas cuando las veas bien doradas. También puedes pincharlas un poco con un tenedor para saber si están blandas. En cuanto las saques de la sartén déjalas sobre una servilleta de papel para que absorba el exceso de aceite y echa la sal por encima.   
Las puedes servir tanto recién hechas como frías. Te aseguro que de las dos maneras están bien ricas :)
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